Eran
hombres contra niños y vencieron los segundos. El
Real Zaragoza cayó derrotado en su visita a un jovencísimo Barcelona B por 1-0. Como si de un documental sobre naturaleza se tratase, los
cachorros azulgranas se subieron a las barbas del viejo león blanquillo
y, sin remordimientos, lo expulsó de la manada que encabeza la Segunda
División. Un grupo de elegidos al que los aragoneses todavía no han
logrado demostrar su pertenencia, con
dos puntos en tres partidos y una imagen de equipo sin rumbo que comienza a resultar preocupante.
Lo es porque, en su primera visita al Mini Estadi,
el cuadro zaragocista no supo mostrarse como el conjunto dominante que quiere ser.
Ni posesión, ni ideas, ni apenas mordiente a la hora de lanzarse al
contragolpe. El juego de combinación que pretende Paco Herrera, y que
practica insistentemente a lo largo de la semana en cada entrenamiento,
volvió a brillar por su ausencia. Con un
centro del campo que cambió de forma geométrica, pero que sigue sin generar el fútbol necesario para conectar con el aparato ofensivo.
Así, en esta ocasión, el entrenador blanquillo
optó por alienar a Paglialunga y José Mari en un estéril doble pivote.
Dos futbolistas casi clónicos, que se estorbaron más de lo que
mezclaron y que apenas supusieron una ventaja sobre un rival que siempre
tuvo el esférico controlado. Por delante,
Luis García naufragó en su misión de dar salida al balón.
El asturiano, al que apenas se le vio en el lanzamiento de una falta en
el minuto 22 y con tiro manso cuando el partido entraba en el tiempo de
descuento, recuerda demasiado a aquel
jugador apático que hace dos temporadas se marchó
rumbo a México por la puerta de atrás. Un papel demasiado alejado de la
importancia que Paco Herrera, su principal valedor, le ha reservado
para el presente curso. Nuevamente, el equipo se partió por su área de
influencia, aislado en demasía a un tridente atacante inicialmente
formado por Víctor, Montañés y Roger.
Por ello, en la primera parte, las ocasiones aragonesas se produjeron
con cuentagotas. Y, lamentablemente, siempre que el Real Zaragoza supo
romper su propio bloqueo, fueron
desbaratadas por un gran Masip.
El guardameta culé despejó dos duros disparos de Roger, el más incisivo
de los visitantes durante los primeros 45 minutos. Además, realizó una
de las intervenciones de la tarde al
desviar a córner un cabezazo picado de José Mari
a la salida de un córner. No fue la única parada salvadora que se pudo
observar en el choque. En la otra portería, Leo Franco retrasó el tanto
local al sacar, con la yema de los dedos, un acrobático remate de Planas
que, a modo de vaselina, parecía colarse entre los tres palos.
Actuación salvadora que de poco sirvió, pues según fue avanzando el
encuentro el filial barcelonista fue incrementando su asedio hasta
conseguir su objetivo.
Una zaga en continua alarma
Debido a la lesión de Fernández, el choque supuso el debut de Cortés
en lo que va de temporada. Sin embargo, a pesar de su experiencia, el
extremeño no logró templar una zaga que vive en continuo estado de
alarma. Tensión constante probablemente heredada del síndrome que supuso la mala campaña realizada la pasada temporada.
Un centro de Planas desde la izquierda en el minuto 10, que se paseó por
delante de la defensa al completo sin que nadie acertara a despejarlo, evidenció las dudas existentes.
El Barça B así lo olió y, poco a poco, comenzó a incidir en la herida
en busca de sangre. Primero, volcando su juego ante un sobrepasado
Cortés. Después, azuzando a la temblorosa pareja que forman Álvaro y
Paredes. Así, hasta que Joan Roman logró telegrafiar un pase que rasgó por completo la defensa blanquilla y que Dani Nieto se encargó de enviar lejos de las manoplas de Leo Franco. Un 1-0 que ya no se movería en el marcador.
Paco Herrera movió el banquillo pero no consiguió agitar el choque.
Henríquez debutó al entrar por Víctor en el 55, y aunque lo intentó en
solitario, el chileno sucumbió al mal juego colectivo. Además, Movilla
ingresó por un lesionado José Mari y Barkero sustituyó a Roger. Los
veteranos al campo y el triunfo para los nóveles. El Real Zaragoza
todavía no ha logrado arrancar.
Esto es un horror. Que Dios nos pille confesados por la temporada que nos espera.
Lo peor de todo para mi han sido las declaraciones que Paco Herrera al final del partido: "Estoy hundido. Lo peor es que no sé que hacer"............Madre mía !!!!!!
Fuente.- heraldo.es
Carlos Gómez