viernes, 11 de noviembre de 2011

LA OTRA CARA DE DAVID MATEOS

David Mateos siempre fue del Real Madrid, como la mayoría de su familia. Creció viendo al conjunto merengue y a los 10 años logró hacer realidad uno de sus sueños: entrar en la casa blanca. Fue gracias a que Jesús, el tío de su padre, escribió una carta al club madridista para que David pudiera pasar las pruebas.

El central las hizo, aunque en aquella época no era defensa. Jugaba de interior derecho. Pasó la primera en la banda y fue en la segunda cuando ya lo probaron como mediocentro. “Les gusté, pero después ya me pusieron como central y ahí me quedé. Me empezó a agradar la posición y hasta ahora. Ser central es un puesto de mucha responsabilidad, pero me sentía cómodo, aunque luego en el Castilla también actué muchos partidos como centrocampista”, recuerda.

Su abuelo siempre fue del Real Zaragoza, pero falleció el día de su presentación
Su sueño de ser futbolista comenzaba a dibujar sus primeros pasos. Y justo en su equipo, el Real Madrid. Sin embargo, su abuelo Alicio no seguía la tradición familiar y siempre presumió de ser de otro club; del Real Zaragoza. ¿Por qué? Muy fácil. Porque por trabajo vivió varios años en la localidad oscense de Siétamo y, a menudo, solía desplazarse a la capital aragonesa. Fue allí donde se enamoró del conjunto blanquillo.

"Mi abuelo siempre fue del Zaragoza. Recuerdo que llevaba en su Renault 9 el banderín y yo le preguntaba que por qué era del Zaragoza. Él me miraba y me contestaba: 'porque me gusta ese equipo", señala David con una sonrisa.

Una clara sentencia que marcó al central desde pequeño y que hizo que siempre sintiera simpatía por el equipo de su abuelo. El destino, muchas veces caprichoso, quiso unir sus caminos el pasado verano, cuando el Real Zaragoza logró la cesión del defensa por una temporada. Mourinho no iba a contar de nuevo con él y Mateos decidió buscarse la vida, como ya había hecho meses antes. Esta vez apareció el cuadro maño y aceptó.
Le compramos una camiseta y le enterreamos con ella

No lo vio debutar
David cumplía así el sueño de Alicio, quien se alegró mucho cuando supo del fichaje de su nieto por el equipo de sus amores. Pero lamentablemente no tuvo tiempo para verlo. Se marchó antes de que David pudiera debutar y justo el día de su presentación, falleció.
"Nunca lo olvidaré. Yo salía de la presentación y mi novia Deborah me dijo que llamara inmediatamente a mi madre. En cuanto me lo dijo ya sabía que algo pasaba con mi abuelo. No me equivoqué. Llevaba días en el hospital. Se murió y no pudo verme jugar", cuenta.
Antes de viajar a Madrid, David fue directo a El Corte Inglés y compró lo que sería el último regalo para su abuelo. "Como aún no tenía ninguna camiseta del Zaragoza, le fuimos a comprar una. Luego se la di a mi prima Maite para que enterraran a mi abuelo con ella. Se la metieron con él y ahí seguirá", recuerda.
El gesto emocionó a todos. Su abuela Adela, sus padres Alicio y Marina, su hermana Patricia y el resto de la familia que se había reunido en el tanatorio de Ciudad Rodrigo, no pudieron evitar las lágrimas. Después, fue enterrado en su pueblo, en Alba de Yeltes.
Poco más de un mes después, David debutaba en Primera con la camiseta blanquilla. Lo hizo sabiendo que desde el cielo ya tenía a alguien que le va a seguir de cerca. "Mi abuela Adela siempre me dice 'tú juega bien, que el abuelo te estará viendo'. Por eso, por mi familia y por mi novia quiero triunfar en el Zaragoza y ser un jugador importante", apunta. Y Alicio sonríe desde arriba.



Fuente.- marca.com

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